Lex Hermae

Ego, Prisca, me ordinem sodalesque fideliter adiuvare me vivo hac re iuro.

dimecres, 6 de maig de 2015

Eram quod es, eris quod sum

O lo que es lo mismo: "Yo era lo que tú eres; tú serás lo que soy". ¡Viva el reciclaje!

Hacía tiempo que no escribía nada en mi propio blog... no tengo ni vergüenza ni, lo que es peor, constancia. Aunque miro por la ventana y veo que el mundo sigue igual, así que tampoco es tan gran catástrofe, vamos.

La verdad es que estoy muy desconectada de todo. Tengo tantas cosas en la cabeza que no sé ni cómo me caben todas, con lo jíbara que soy. Supongo que al igual que el saber no ocupa lugar, los devaneos de cabeza tampoco, por muy pesados que sean.

No he hecho nada artísticamente memorable en todo este tiempo: he continuado con la novelucha 9 de la saga Invocatio y sigo esperando a que mi amiga se lea Canción ambigua de dudas y espejismos para que me pueda diseñar una portada decente. ¿Y ya está? Pues sí, ya está.

Aunque...

No me considero un "culo inquieto" precisamente, pero debo reconocer que a veces tengo ideas bizarras que podrían ser deslumbrantes si brillaran en otro cerebro, pero qué le vamos a hacer, las Musas tienen una forma de brindar sus dones un tanto aleatoria. En este caso, una idea surgida del aburrimiento propio de una función orgánica tan necesaria como tabú: cagar. 

Vaya... en este caso sí que fui un "culo inqueto"... pero no nos desviemos. Teniendo ese maravilloso tiempo que literalmente se pierde por el retrete, decidí curiosear por Play Store del móvil. No soy ni compradora compulsiva, ni appera (en todas las vertientes y todos los significados que le queráis dar), pero en ese momento no tenía nada mejor que hacer que dejar que el tránsito de mi cuerpo físico no emponzoñase mi alma inmortal, hasta que me topé con una desconocida categoría: "Libros".

Decidí dar un paso virtual más y, ¡oh, sorpresa!, me encontré con cientos de miles de libros a mi disposición a un sólo click de móvil... en lo que dura un aseo íntimo. Y su categoría Gratis me llamó poderosamente la atención, tanto que me descargué unos cuantos ejemplares por puro espionaje industrial. Al leer a los más descargados en dicha categoría, descarté la mayoría menos uno que para mí es una joya en bruto (que necesita mucho pulido, la verdad) con unas opiniones de lo más sugerentes, así que espero disfrutarla en algún momento de este año: Lleida infectada, de Iván Noya Cendal. Por supuesto, temática zombi.

Y mi cerebro, que va más rápido que mi tránsito intestinal, ya comenzó a elucubrar por su cuenta... "¿Y cómo se sube un libro gratis a esta Play Store para móvil?", ¿Y qué puedes sacar tú de todo esto?", "¿Tienes algo para probarlo?"

Y en esas estoy. Me he aventurado a averiguar cómo subir a esa plataforma algo, experimentar y comprobar qué alcance tiene, y de paso, cultivarme un poquito más en esto de internet y las nuevas tecnologías, que falta me hace.

¿Qué relato ha sido el conejillo de Índias escogido? Pues La alianza perdida de Longford, por ser una novela de uso público y que ya está subida en el Google Drive de forma gratuita.

Y ahora estoy en la eterna espera de que todos los pasos que haya dado salgan bien. Con un poco de suerte, en unas horas estará disponible (y visible, espero) para móvil. Y si no... me tocará revisar en qué narices me he equivocado. Pero yo aprendo por ensayo y error, así que a la enésima, el mundo entero podrá disfrutar de esta maravillosa novelucha de corte fantástico a veintisiete manos.

¿Las Musas me acompañarán también en esta aventura? Muy pronto, en sus pantallas de ordenador...


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